Soy viajera de las letras o Moninauta. Mi familia, mis amigos y yo hemos pasados por muchas situaciones, buenas y malas, nacimientos y muertes, encuentros y disoluciones, el fin del mundo y muchos principios de años, siempre cosas nuevas, sentimientos armónicos o desencajados... noticias alegres y de las otras... pero aquí estamos, disfrutando del amor o de los ventarrones emocionales que siempre nos dejan alguna lección... trato de reflejar un poco de todo esto en mis escritos.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
sábado, 23 de noviembre de 2013
ELBA
En aquella oscura terraza, rodeada de
enormes edificios, nunca llegaba el sol, aunque, a veces, la luna se atrevía a
pisar, blandamente, con ganas de soñar memorias del pasado….
El perro faldero, sucio, no se animaba a
subir, aunque Elba olvidara alimentarlo.
Solo las ratas y alguna araña descuidada
paseaban de día o de noche por aquella pringosa y ridícula terraza de ciudad,
donde el progreso se había resignado a no avanzar.
La niña Elba, entre sus muñecos y algún
cuadro polvoriento pensaba que algún día subiría a jugar a las casitas,
nunca subió.
De noche se la oía andar, cambiando y
alimentando a sus niñas de cartón y, ya de madrugada, llamar a la madre para
que le alcanzara el agua antes de dormir.
Nadie la vio nunca ni al hacerse las trenzas,
ni al jugar con los ‘niños’ a las escondidas que nunca salían de sus escondites.
Nadie la vio orinarse encima y que mamá
la retara muda, por centésima vez. Nadie la vio aprender, todos los días, a
comer sola sin aprender. Nadie la vio romper la copa de cristal y la cerámica
que trajo un abuelo olvidado de-aquel-viaje… después de todo, era un abuelo
desconocido como todos los otros.
Nunca alguien le recriminó romper jarrones , ni al deshojar
libros papel biblia antiquísimos o desarmar pluma a pluma los almohadones y
luego rasgar el cheslón que tanto gustaba a su señora mamá… no hubo testigos
que la vieran clavar en la estatua el sable del padre, un horror de travesura,
diría tía Clarita, pero no lo dijo. Ni
la vieron crecer todos los días entre moños y bucles, sopas y tirones de
orejas.
Nadie la vio bailar sola con un collar
amarillo de tiempo, en su escote jamás lucido, ninguna vez acariciado más que por
las agujas lentas del reloj.
Tampoco ninguno la vio cuando, cansada de
ser niña, Elba corrió hasta el desván y tomó un espejo, uno de los muchos que
se habían guardado después de la muerte de su último pariente…ni la vieron
cuando, cansada de ser mimada por protectores invisibles observó su imagen enfundada
en volados de viejo tul y arrugados encajes que fueron blancos, de moños de raso
y trenzas largas… ahora, ya cansada de ser niña, descubrió su boca-de-pocos
dientes, sus arrugas, sus canas, su ya-no-tener tiempo de crecer y murió,
septuagenaria, muñeca en mano.
Mónica
Ivulich, 1986
Edición
2013
Derechos
reservados
jueves, 21 de noviembre de 2013
jueves, 14 de noviembre de 2013
Nota: discos duros
Hay
gente que tiene el disco duro de la mente tan cerrado, es ¡tan cabeza dura...!
que podes hablarle en mil idiomas, con mil tonos y darle todos los argumentos
del mundo, pueden tener sus propias experiencias... pero no cambian, porque van siempre en la misma dirección, hacia
lo mismo... ven idénticos diferentes paisajes, cambian para seguir igual... los
pensamientos ajenos resbalan en su posibilidad de razonar nula...
Solo
es su esquema, solo es lo que necesitan, ansían. Nunca se detienen en los
puntos de vista de los demás.
Si
alguien le pregunta A contestan Z, que es en lo que pueden y quieren pensar.
Así
sucede y seguirá, en la zona de los 'discos duros' por siempre... no tienen
mala intención, solo que pueden mover ese único chip...
Si
eres espiritual sabrás que la tolerancia es algo distinto a aguantar y va unido
al amor incondicional, entonces: Tolera, si no: ¿qué le vas a hacer? Perdona y
sigue tu camino. No sea que te enganchen y te hagan encabritar.
Mónica Ivulich
2013, (D.R.)
Imagen: Google
martes, 12 de noviembre de 2013
lunes, 11 de noviembre de 2013
Nota: TEORIA de la PRESA
TEORÍA de la PRESA
Las
personas tienen diferentes grados de acercamiento e intimidad en las
relaciones, eso es obvio. A veces las relaciones son mejores que otras, más
respetuosas, más compartidas, coincidentes en valores, expectativas, etc. Otras
parecen forzadas por el azar.
Pero
vengo observando una gran cantidad de relaciones donde uno de los dos es tomado
como una ‘presa’ o una ‘cosa’ o -en casos peores- como ‘bola de boxeo’. Son las
víctimas de su propio amor al individuo/a quien se mostró con toda la ternura y
con todos los valores humanos, pero luego dejo caer la máscara.
Una
persona lógica pensaría que si se insulta, se amenaza, se descalifica y
abandona a quien debería ser amado/a es porque no hay amor. Y no lo hay. Pero
si existe un apego, el o la victimario/a quiere a su pareja como si fuera su
presa de caza.
Mi
amiga recibe llamados de quien su pareja y con quien rompió hace más un año, él
la sigue seduciendo con una voz de ovejita tierna y luego la insulta o la
amenaza. Ella no entiende el poder que tiene sobre ella y cae en pánico.
He
tenido este tipo de relación con un psicópata. Y sé que están lejos de poder
sentir como un ser humano común, no hay identificación con el otro. La frialdad
de sus sentimientos es temible.
No
hay una mirada compasiva en estas personas, cuando hablo de compasión muchos
creen que es lástima y lo que quiero decir es que si hubiese compasión se
pensaría en que le hace bien al otro. No creo ser la única que, al separarse de
una pareja le deseó todo lo mejor y entendió que no era yo lo que esa persona
necesitaba y viceversa, que debía encontrar una mujer que le diera felicidad,
eso es respeto, mas identificación (con los sentimientos ajenos) que, juntos,
desarrollan la compasión.
Dice
Cleckley, en “Mascara de la cordura”: “Son incapaces de “imaginar” en el sentido de poder realmente
conectarse con imágenes en algo así como una manera directa de “un ser
conectándose con otro ser”.
Ah, de hecho, pueden imitar sentimientos, pero los únicos
verdaderos sentimientos que parecen tener – eso que los conduce y los hace
fingir diversos dramas para causar efecto - son una especie de "hambre
predatoria", de lo que desean. Es decir, "sienten" la
necesidad/el deseo como amor, y el no ser satisfechos en sus necesidades/deseos
es descrito por ellos como el "no ser amados". Además, esta
perspectiva de "necesidad/deseo" determina que solamente el
"hambre" del psicópata es válida, y cualquier cosa que esté
"allí afuera," todo lo que está fuera del psicópata, no es verdadero,
excepto en tanto tenga la capacidad de ser asimilado por el psicópata como una
clase de "alimento". "¿Puede ser utilizado o proporcionar
algo?" es la única preocupación que el psicópata parece tener. Todo el
resto - toda actividad – está subsumido en esta tendencia.”
O sea
que su interrelación es como la de depredadores con sus presas: espiara, la
sacara de la sociedad (manada), seducirá, manipulara, mentira, se disfrazara de
cordero, enfermará… todo para obtener su presa. Usará la compasión del otro
para acorralarlo, amenazará con suicidio, le culpara de sus desgracias y
enfermedades (reales o magnificadas) y nunca escuchará lo que aqueja a su
actual o ex – pareja. Acotemos: el gato
no solo se entretiene con el ratón, los químicos del miedo son deliciosos para
el gato. No sé si me explico.
Frente
a los demás: un ángel. Porque ha estudiado todos los gestos para parecerlo.
Frente a nuevas víctimas un dios o diosa. En casa, en la intimidad, será la
frialdad y el despotismo personificados.
Estas
relaciones se ven cada vez con más frecuencia. Mientras nos preguntamos ¿qué
pasa con nuestra sociedad? También debemos cuidarnos, trabajar en nuestros
sentimientos de culpa primero, luego el miedo es imperioso. Son dos canales
directos para que los anzuelos entren al corazón. Además, los químicos que se segregan -en miedo o culpa- hacen de esta relación una adicción mutua.
Si
esta nota coincide con la vida de alguien, no es casualidad, es parte de lo que
debemos enfrentar hoy en día, a cualquier edad. No sé si es útil, pero solo
quiso ayudar a que se entienda que ser una ‘presa’ no es ser ‘buena persona’
sino una víctima de una enfermedad que puede cambiarla/lo por otro botín
fácilmente. Y separarse de este tipo de relaciones no solo es necesario, es
imprescindible para su salud mental y de su familia.
Mónica Ivulich
(Derechos reservados)
Imagen: Google
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