lunes, 18 de enero de 2016

Aprender de los fracasos (Prosa)

Gustav Klimt-Two Girls With An Oleander
¿Sabes amiga?...Uno debe aprender de los fracasos amorosos. Y a veces, en la pareja, no se naufraga por culpa ni por negligencia… ni por descuido de nadie.
Sucede que puede ocurrir que las personalidades no se convengan la una a la otra…
Yo aprendí poco de mis parejas pero algo me queda…
Enamorarse es tan mágico y difícil que a veces se trata de evitarlo… sobre todo después de algunas experiencias decepcionantes o no. Pero, cuando uno salta al abismo y se encuentra con otro corazón que late al compás es lo más bello que uno puede sentir….
Una vez que se dio el paso más peligroso, el primero, vienen los otros, mas pequeños, sin brincos al vacío sino a la cotidianidad más bella o la rutina más aniquiladora.
Si uno necesitó una energía y una ilusión que genera la pasión en el primer momento, luego debe recuperar esa energía en cuotas de humor, de cosas que se comparten, en palabras de aliento mutuo, en ganas de crecer junto al otro.
La ternura es indispensable. La buena voluntad y la admiración por el ser humano que tenemos al lado también… la tolerancia y la diversión son dos ingredientes que salvan de la vida monótona y gris.
No descartemos una cuota de locura y, sobre todo de creatividad. Cada día debemos recrear nuestra personalidad, nuestra actividad, nuestro menú, nuestra decoración y hasta la forma de ver a nuestra pareja.
Nunca repitas, eso es muerte segura del amor y hasta de las neuronas de ambos. 
Cuando hay escusas para disputas, se cae en un vacío emocional y existencial.
La responsabilidad (como habilidad para responder a situaciones) es lo que nos hace libres y adultos. Es lo que nos sitúa frente al otro como una personalidad interdependiente y sin cadenas.
Se es UNO con el otro y con los demás cuando se entiende la verdadera forma de amar y existir como entidad. La vida es una levedad en sí misma y se absorbe copo a copo como la nieve  cayendo sobre el rostro.
El amor, cuando es verdadero, borra el pasado. Se vive en un continuo presente. El amor es verdadero cuando empieza por uno mismo, porque uno mismo es dios.
Dos dioses pueden amarse cuando hay reflejo del propio yo,  en el corazón del otro.
Tengo la impertinencia de existir y la urgencia insolente de saberme una molécula de la perfección cósmica.
 Por eso no le doy sentido ni una misión a mi vida, la tiene quien me hizo llegar y solo trato de permitir que realice su trabajo a través de mí.
No tengo ninguna buena razón para vivir, solo la existencia y el instante inmanente.

Tampoco sé cómo vivir, pero insisto en el intento de aprenderlo. Por eso abro la ventana desde afuera hacia adentro.
                                               Mónica Ivulich D.R.2016Fr. 

4 comentarios:

  1. Tú eres amor, de acuerdo con toda la filosofía que tienes. Me quedo con esta frase. "No tengo una razón para vivir, solo la existencia y el instante inmanante".

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  2. Tú eres amor, de acuerdo con toda la filosofía que tienes. Me quedo con esta frase. "No tengo una razón para vivir, solo la existencia y el instante inmanante".

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    1. Y yo sigo en el intento de aprender... gracias amiga

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  3. Magnífico, viajera de las letras y filósofa que fluye y transmite su sentir ... aprender a seguir es nuestro intento permanente.

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